Que tu perrete puntualmente se te suba encima para recibirte o jugar no tiene que ser un problema. Si se vuelve una costumbre local lo acabarás pagando con situaciones muy incómodas para ti, tus allegados y tus no tan allegados.

En el mundo de nuestros amigos de cuatro patas, uno demuestra su fuerza manteniéndose en pie frente a otro sumiso tumbado de lado. Y la dominancia se demuestra subiéndose uno con las dos patas delanteras encima del otro. Son sus tradiciones y hay que respetarlas.

Muchos propietarios no le dan importancia a esta actitud de su perro cuando son cachorros (y no tan cachorros) ya que la entienden como “juegos de niños”. Y sí, son juegos. Pero los juegos, en el mundo animal, no dejan de ser prácticas o entrenamientos para que, el día de mañana, cuando sean adultos, estén preparados y sepan valerse por si mismos y puedan llegar lo más alto posible en la vida. ¿Os suena de algo?

Sino se paran a tiempo este u otros “juegos” o “entrenamientos de la vida”, ya de adultos, pueden crecerse y acabar desencadenando fácilmente un comportamiento dominante frente a ti y frente a todos los que él crea que no están a su altura. Páralo a tiempo. No dejes nunca, nunca, que se te suba encima con las dos patas delanteras. Eso no quiere decir que le quieras menos o le trates peor. Donde tú ves un abrazo, él ve un “aquí estoy yo”.

Para corregir este comportamiento, cuando salte sobre ti con las dos patas delanteras para recibirte, saludarte o jugar contigo, no le digas nada, no verbalices ninguna palabra evitando así usar tonos de voz que le inciten o le provoquen ha hacerlo. Tampoco te agaches, mantente erguido e inclinado sutilmente hacía adelante, con un semblante serio. Y usa tus manos con los dedos en forma de garra para “morderle” en los muslos de las patas delanteras o en el costillar. Calibra tu fuerza, no le hagas daño, pero debe sentir tus dedos bien fuertes y firmes.

Si insiste puedes reforzar el mordisco usando tus piernas para hacerle retroceder. Protege tu zona de confort. Hazlo siempre que se te suba, sin excepción. Llegará el día en el que tu perrete entenderá que contigo no se juega.