Señoras de mediana edad entrañables, gente con corbata en el cuello, responsables padres de familia … ¡gente joven, gente sana, gente guapa! Esa mierda que te has encontrado debajo de tu zapato podría ser de cualquiera de ellos.

Lo he visto con mis propios ojos. No es que me lo hayan contado. Perfiles de todo tipo haciéndose el longuis, aligerando el paso o realizando una vista panorámica para comprobar si alguien se ha dado cuenta de que su perro se ha cagado en mitad de la calle.

Algunos le meten prisa a su amigo de cuatro patas para que cague rápido antes de que pase alguien. Otros se adelantan unos metros largos evitando girarse, como diciendo “¡no lo he visto!“. Cualquier estrategia es buena para evitar recoger el pastelito de su perro. Ya se lo comerá otro.

A veces dejan el truñaco personas que están de paso, como los que hacen un sinpa en un restaurante al que saben que no van a volver. En otras ocasiones son los propios vecinos con el pobre argumento de que “cómo otros la dejan…“.

Unos por otros dan mala fama al colectivo de perros y dificultan su admisión en zonas verdes, además de reforzar la antipatía de los humanos a los que no les gustan los canes.

Tutorial para recoger caca

Es muy fácil. Tan solo tienes que llevar bolsas siempre encima (no hace falta que la recojas con la boca, tampoco te castigues). Te colocas la bolsa en la mano, abres bien la mano, la acercas al mondongo y cuando notes calorcito cierras la mano.

Una vez bien agarrada, das la vuelta a la bolsa, haces un nudo marinero y… ¡voilà! Lista para tirarla a la papelera más cercana. De nada.