Lo que para el perro es solo un juego por el cual va a percibir una recompensa a modo se sabroso bocadito de pollo, o un placentero momento de caricias y atenciones, para nosotros es un ejercicio de defensa personal con la intención de inmiscuir a nuestro amigo en situaciones peligrosas.

Si todo se quedara en un juego también para nosotros sería genial. Es un gran trabajo codo con codo consiguiendo una gran complicidad entre ambos.

Pero se adiestran para defendernos a nosotros de nuestros semejantes, para que nos solucionen la vida en un momento dado, ¡oigan!, poniendo su salud en peligro por delante de la nuestra si se da el caso. Suena todo un poco cobarde y ególatra. No me gusta.

¿Has pensado en aprender defensa personal tú?