El antropomorfismo es la atribución a animales de características e intenciones humanas. El mayor desencadenante de problemas en una relación humano–perro, perro–humano. No entiendes a tu amigo, pero tú te crees que sí. Todo muy loco.

No nos paramos a pensar que, aunque estén domesticados, estamos tratando con una especie animal que no es la nuestra. Que aunque la convivencia sea posible con “cierta” facilidad, son muy diferentes a nosotros. Que no piensan ni se expresan de la misma manera. Que no nos interpretan cómo solemos creer. Que tienen sus maneras de hacer las cosas, sus instintos, sus tradiciones populares y sus costumbres locales.

Algunos ejemplos de antropomorfismo memorables y legendarios basados en hechos reales son:

Muerde la correa porque quiere ir suelto

Tu peludo amigo de cuatro patas no quiere ir suelto. Quiere jugar, quiere cachondeíto. Te está picando para luchar por la correa. La manera de saber cuándo quiere ir suelto es fijarte si te guiña el ojo dos veces y después te da un codazo.

Apoya la cabeza en los muñecos porque los usa de almohada

Los perros no usan almohadas ni colchones viscoelásticos ni duermen en literas. Con este gesto reclaman los juguetes como suyos. Si a la larga se lo acaban creyendo, ya verás tú qué gracia cuando los quieras recoger o algún otro individuo se acerque a ellos o los toque.

Cuando salta encima con las dos patas es porque nos abraza

Los canes no abrazan. Todavía no han inventado el abrazo. Los elefantes y los delfines, que son más listos, no abrazan, imagínate tu perro. Donde tú ves un abrazo, para él representa una posición dominante que, cómo le cale hondo, le va ha hacer crecerse frente a ti.

Ladra al caer la noche porque tiene miedo a la oscuridad

No hace falta que le dejes la luz de la mesita de noche encendida. Lo más común es que ladre porque ha escuchado un ruido ajeno al hogar y entiende que su cometido es avisar y ahuyentar al presunto intruso.

Tiene miedo a quedarse sólo porque en ocasiones ve muertos

No voy a ser yo quién te diga que no hay espíritus en tu hogar, tú sabrás a quién metes en casa, pero lo más probable es que esa inseguridad al quedarse sólo en casa sea más ansiedad por separación que miedo a fantasmas como Sam Wheat, Beetlejuice o Moquete.